Amanéceme, si puedes


Supongamos que hay un reloj dentro de cada segundo.

Que en el sol, se ocultan multitud de lunas rosas.

Que los días se esconden detrás de las lilas azules o,

que es de noche,

y el amanecer llega con zapatos de charol rojo,

las manos llenas de estrellas

y una trenza en el pelo.

Supongamos, que no pudiésemos suponer,

ni abrir una ventana al mar o,

que estoy a oscuras y mirándote, me atrevo a decirte:


Amanéceme, si puedes



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Tu Escalera


“…Porque yo tuve un día una mañana
y un amor. Fino y frío amor, tan claro
que lo empañaba el tacto de pensarlo”
(Gilberto Owen)



Se me detiene la tarde hacia tu nombre.
Llegan los ecos de tu voz desde otros palcos
y me quiebran la sombra dorada contra el muro.

Presiento cómo arrancas de un manotazo,
estrellas sin noche, desvalidas.

Y escucho decaer
la ingenua melodía que nos ama,
en cascadas de agua rota
por la humedad de los peldaños.

Y estoy aquí,
intentando subir sin frío,
por tu escarpado holocausto.


Rocío Biedma



Poema publicado en la Revista “Claustro Poético”