Amanéceme, si puedes


Supongamos que hay un reloj dentro de cada segundo.

Que en el sol, se ocultan multitud de lunas rosas.

Que los días se esconden detrás de las lilas azules o,

que es de noche,

y el amanecer llega con zapatos de charol rojo,

las manos llenas de estrellas

y una trenza en el pelo.

Supongamos, que no pudiésemos suponer,

ni abrir una ventana al mar o,

que estoy a oscuras y mirándote, me atrevo a decirte:


Amanéceme, si puedes



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Recorro




Recorro en vuelo raso
la cadencia de tu voz con brillos,
esa cascada de signos
que sangra entre los pliegues de tu boca;
la alquimia misteriosa
que conjuga todos los iris en tu silencio,
en esa parte de ti
que encuentro entre mis versos.

Y te abrazo con mis alas de ave remota
para existir en tu frescura nupcial
que se vierte  en mis grutas azules,
en la parte descarnada de las cosas,
en mis manos que tiemblan al pensarte,
en las vides encrespadas de tus horas
en el lecho al fin,
de una tarde hecha nuestra.
                                           

Rocío Biedma



Poema publicado en la Antología del  

II Recitar Sierra Morena de Poesía

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