Amanéceme, si puedes


Supongamos que hay un reloj dentro de cada segundo.

Que en el sol, se ocultan multitud de lunas rosas.

Que los días se esconden detrás de las lilas azules o,

que es de noche,

y el amanecer llega con zapatos de charol rojo,

las manos llenas de estrellas

y una trenza en el pelo.

Supongamos, que no pudiésemos suponer,

ni abrir una ventana al mar o,

que estoy a oscuras y mirándote, me atrevo a decirte:


Amanéceme, si puedes



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Septiembre




Septiembre



Que nada pretenda convertir en ruinas

el sudario de flores que acuna nuestra historia.

Pensemos en plural  la rutina de la ausencia

y amémonos  desde el vértigo silente

de nuestra piel herida y descosida de olvidos.



Que tu lacerante horizonte 

regrese hasta  mi escarcha

cabalgando el ayer de tus orígenes desnudos.

Y los jirones del rencor 

que visten tus placeres

invoquen la danza de un presagio,

quemándose candente entre mis labios

para ser de nuevo verbo enfurecido,

que nos haga inventar

nuestro amor indestructible.



Entonces Septiembre será nosotros

y hará del calendario

un ritual interminable. 



Rocío Biedma



Poema publicado en el número 7 de la Revista 

"Palabras Indiscretas" del GLPI, J.M. Persánch